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Diario de viaje:

29 de agosto de 2002

 

 

Grupos que actuaron la noche de día 28.

 

 

Hoy ha sido un día bastante ajetreado y movido. En cuanto hemos desayunado y vestidos de camisa y pantalón negro, indumentaria que nos permite mayor libertad de movimientos e informalidad en el vestir, nos hemos marchado hacia Coquimbo, ciudad cercana y que guarda cierta rivalidad con La Serena, ubicada en la falda de un cerro que cae hasta el océano que la baña por el otro lado del golfo en forma de herradura que componen ambas ciudades.


En Coquimbo hemos ofrecido un concierto didáctico en el centro cultural
AcercArte, donde alumnos de distintos centros de enseñanza de la ciudad,
disfrutaban cuando desgranamos varias composiciones amenas y especialmente indicadas para el auditorio que tuvimos enfrente, que escucharon con atención y aplaudieron con entusiasmo.


Tras el evento estuvimos de compras por los alrededores del puerto de
esta hermosa ciudad, a la que deberemos volver el último día de nuestra estancia en estas tierras, para cantar conjuntamente con todos los coros de este certamen, en la llamada Cruz del Tercer Milenio, gigantesco monumento religioso que domina la bahía con sus inmensos brazos de cruz.
Hemos comido en un restaurante portuario junto a un curioso mercado de abastos, observados por numerosos albatros y otras aves marinas y amenizados por un cantante con su guitarra que a más de uno ha hecho recordar tiempos pasados con sus melancólicas interpretaciones.


Por la tarde nos hemos desplazado en una excursión turística hacia el valle del Elqui, que es el río que baña el interior de estas latitudes. La primera parada ha sido en un gran embalse con hermosas vistas, rodeado por esas eternas vigías coronadas de blanco que son las estribaciones de la cordillera andina.
Algo más tarde nos hemos acercado hasta la ciudad de Vicuña patria chica de la poetisa nacional chilena,Gabriela Mistral, cuya casa museo no pudimos visitar, pues la hora no lo permitió. No obstante sí pudimos visitar una afamada bodega y destilería de vinos y pisco, así como la pequeña y entrañable plaza de pequeños locales de artesanía.
Ya anocheciendo , hemos tenido la oportunidad de visitar el observatorio
astrológico de Mamalluca, en el que se nos ha brindado la magnífica ocasión de observar el cielo chileno con su impresionante magnitud, limpieza y astros que no podemos ver los habitantes del hemisferio norte, como la Cruz del Sur y cantidad de estrellas, cada una con sus denominaciones y significados, dados por los primitivos habitantes indios de estas tierras, con sus connotaciones mágico-religiosas. En el interior del citado observatorio existe un pequeño auditorio, en el que un grupo folklórico nativo nos deleitó con varias interpretaciones de verdadera calidad.


Finalizamos la jornada volviendo a nuestro hotel Carrera en La Serena, donde ya un poco cansados, hemos dado cuenta de la cena y como solemos decir por nuestra tierra,"cada mochuelo a su olivo".


Mañana será otro día.